Verbos lámpara vs. verbos salón
Puedes dominar las conjugaciones y seguir recurriendo siempre a «hacer», «decir» y «poner». En este episodio de Gramaticón te presento los verbos salón y los verbos lámpara: unos sirven para muchísimas cosas, otros te permiten expresar justo lo que quieres decir.
En el episodio de hoy te cuento por qué es importante saber elegirlos y también cómo hacerlo.
La fuerza de los verbos en español
Hola, hola, ¿qué tal? ¿Qué tal? Soy Borja Odriozola y estás escuchando un nuevo episodio de Gramaticón. El podcast que es como el arroz con cosas del español. ¿Tiene sentido?
Da igual. Mira, hoy vamos a hablar de verbos, pero no de tiempos verbales, ni de irregulares, ni conjugaciones. Porque si estás escuchando este podcast, es muy probable que ya domines bastante la gramática verbal.
Pero a pesar de eso, también es muy probable que sigas teniendo dificultades para comunicarte en español, sobre todo en conexión con los verbos. ¿Por qué?
Porque dominar los verbos no consiste únicamente en recordar bien las formas. También tenemos que entender cuál es el rol de los verbos dentro de la lengua. Los verbos son algo así como el esqueleto de la comunicación.
Si lo piensas, la comunicación gira en torno a comunicar acciones, cambios, transiciones. Después podemos añadir protagonistas a esas acciones a través de sustantivos. Podemos describir a esos protagonistas con adjetivos, podemos añadir adverbios, pero todo, todo gira en torno al verbo.
El verbo es lo primero. Ya lo dice la Biblia: al principio era el verbo. Aunque ojo, la Biblia también dice que no se debe llevar ropa que mezcle lino y no sé qué otro material, así que tampoco me fiaría mucho.
En cualquier caso, si tú tomas un trozo de comunicación, un texto, una conversación, y le vas quitando piezas, le puedes quitar un sustantivo, puedes quitarle adjetivos, adverbios, artículos, y vamos a entender prácticamente todo.
Pero cuando tú quitas los verbos, cuando eliminas la acción, lo que te queda es una película francesa.
No, lo que te queda es nada. No podemos comunicarnos sin verbos, ¿vale? Lo que te quiero decir es que los verbos son súper importantes en el español y en cualquier otro idioma.
Y por eso hoy vamos a empezar un ciclo explorando su naturaleza. En concreto, hablaré de lo que yo llamo los verbos salón y los verbos lámpara.
Aprenderemos a identificarlos y a juzgar cuándo es conveniente utilizar unos y otros. Y también te invito a que cuentes cuántas veces repito la palabra verbo, porque seguramente batiremos un récord mundial hoy.
Y sin más, ¡comenzamos!
Verbos salón y verbos lámpara
Mira, piensa por un momento en una lámpara. ¿Para qué sirve una lámpara?
Para dar luz, ¿no? Obviamente. Quiero decir, también la puedes usar para otras cosas. Para sujetar un papel, para golpear a alguien en la cabeza… No sé, puedes pensar en usos creativos, pero la lámpara tiene una función clarísima.
La lámpara es creada para iluminar, ¿sí?
Ahora piensa en un salón, en una sala de estar. ¿Para qué sirve? Pues para muchísimas cosas, ¿no? Puedes dormir la siesta, puedes ver Netflix, puedes grabar un episodio de un pódcast como estoy haciendo yo en este momento, puedes jugar partidas de rol, puedes comer…
Hay gente, he escuchado, que incluso habla con su familia en el salón. El caso es que el salón está pensado para múltiples usos. En resumen, un salón es un contenedor de posibilidades.
En cambio, una lámpara es un instrumento con un fin muy específico. Pues exactamente lo mismo ocurre con los verbos.
Existen verbos lámpara con significados muy específicos como auscultar, atornillar, enternecerse. Y otros verbos salón con significados muy amplios, muy generales, como hacer, decir, poner, tener.
Por qué conviene aprender más verbos específicos
Entonces, ¿por qué es importante esto? Pues en primer lugar porque estarás de acuerdo conmigo en que los verbos salón son tremendamente útiles, ¿no? Porque con conocer unos pocos verbos ya podemos comunicarnos en muchísimas situaciones, ¿sí?
Si dices tengo, que, puedo, hago, etcétera, pues estás cubriendo muchas interacciones posibles. E incluso aunque tengas un nivel básico de español, ¿sí?
¿Cuál es el problema? Pues que si abusas de los verbos salón estarás mostrando tener un nivel básico de español, que además en muchos casos ni siquiera representará tu nivel real. Pero cuando hables con nativos, con hispanohablantes, es lo que van a percibir, ¿sí?
Si todo el tiempo dices cosas como y dije, dije, y dijo, y dije, o estás hablando de lo que hiciste el fin de semana y todo lo dices con el verbo hacer, estás mostrando ciertas limitaciones.
Si ese es tu caso, no te sientas mal porque es algo que les ocurre a muchísimos estudiantes de español y es perfectamente natural. Y es que los verbos salón son tremendamente versátiles, entonces reducen tus posibilidades de equivocarte.
Pero claro, a medida que avanzas en tu viaje en el español, te conviene ir aprendiendo verbos que representen acciones más específicas. Porque está muy bien que digas que puse la cartera en la mesa.
No hay ningún problema con este verbo salón, pero en algunas circunstancias quizás prefieras decir cosas como: coloqué la cartera en la estantería o deposité la cartera en la bandeja del aeropuerto o la apoyé sobre un papel para que no se la llevara el viento.
¿Ves cómo estás transmitiendo información mucho más específica, más rica, más precisa?
Por cierto, otro día te cuento la historia de cuando fui a Siria y puse mi carpeta con la cartera dentro, todo mi dinero, el pasaporte y otros documentos importantes en el mostrador de una tienda y me fui. Pero eso será otro día, que no quiero que sigas distrayéndote.
Decir, confesar, admitir, susurrar
Bien, volvamos un momento más a los verbos lámpara, esos verbos con significados muy específicos, tipo hipnotizar, depilar, escrutar. Pues veamos un último ejemplo.
Imagínate que estás hablando con un amigo y le dices lo siguiente: Le dije que me gustaban sus ojos. Vale, no hay ningún problema en esta frase. Pero, ¿qué pasa si intercambiamos decir, que es un verbo salón que repetimos constantemente, por un verbo más interesante?
Podrías decir algo como: Le confesé que me gustaban sus ojos. Ahí estás alterando el significado. Quizás esté más próximo, más cercano a lo que realmente querías decir.
O puedes decir: Admití que me gustaban sus ojos. Ahí también cambia.
O igual le susurraste que te gustaban sus ojos. Aunque esto último puede sonar a que quieres quitárselos y guardarlos dentro de un frasco, pero creo que me has entendido, ¿verdad?
Entonces, lo que ocurre cuando usamos un verbo salón es que la idea queda clara, pero es una idea general. Es como si estuviéramos disparando con una escopeta de perdigones, estas que lanzan muchísimos proyectiles, y todos estos proyectiles van en la misma dirección, pero no van a ningún punto específico.
En cambio, utilizar un verbo lámpara es como lanzar acciones con un rifle de francotirador apuntando a un único objetivo pero con muchísima precisión.
Y me vas a perdonar la analogía bélica de guerra, pero es que estoy últimamente con un videojuego de la Segunda Guerra Mundial que… ¡Maravilloso!
Un programa para escribir mejor en español
Pero no nos distraigamos otra vez, que no paras de distraerme. En definitiva, con todo esto no te quiero decir que usar verbos salón, verbos genéricos, sea malo. No, no, en absoluto.
Lo que te quiero decir es que cuando estamos comunicándonos, en el idioma que sea, lo más importante es nuestra intención y tú debes ser muy consciente siempre de qué quieres transmitir, porque dependiendo de la información que quieras transmitir, te puede interesar utilizar un verbo más amplio o un verbo con un significado más preciso.
Recuerda, los verbos son herramientas a tu disposición.
Y para terminar, te cuento algo importante. Tengo un nuevo programa para ayudarte a escribir mejor. En español. Y te lo cuento ahora porque lo he estado utilizando con mis estudiantes desde hace un tiempo.
Y algo que detecto constantemente es ese abuso que te mencionaba de los verbos salón. Y es algo que se ha ido reduciendo considerablemente en las últimas semanas.
Entonces, si quieres aprender a escribir muy bien en español, escríbeme. ¿Y dónde está mi email?
Pues cuando te suscribas a borjaprofe.com te aparecerá inmediatamente.
Y eso es todo por hoy. Espero que te haya gustado el episodio de hoy y si es así, recomiéndaselo a tus amigos, a tu familia, a tu perro o a tu perra, como esta de aquí, que ha decidido venir a saludar.
¡Hola, Duna!
Bien, pues eso, que nos escuchamos en el próximo episodio con el Gramaticón.
¡Hasta pronto!