14. Modelos mentales | Podcast de español intermedio
Hoy hablamos de modelos mentales: esas herramientas que nos ayudan a entender mejor el mundo, a orientarnos y a tomar mejores decisiones.
No es un episodio de gramática pura, pero sí de algo muy útil para estudiantes de español, profesores y para cualquiera que quiera pensar un poco mejor.
Introducción: no siempre hablamos de gramática
Borja: ¡Hola, hola! ¿Qué tal? ¿Qué tal? Soy Borja Odriozola y estás escuchando un nuevo episodio de Gramaticón, el podcast de gramática en el que no siempre hablamos de gramática.
Esto me lo decía una estudiante el otro día, como: “Oye, Borja, has cambiado un poquito, ¿no?, la temática del podcast”. Y la verdad es que no.
Yo desde el principio te he dicho que el Gramaticón es un libro que contiene todo el conocimiento del español. Todo el conocimiento es todo el conocimiento, no solo la gramática. Ahora, me gusta especialmente hablar de gramática porque es una herramienta maravillosa para expresarnos, para entender la realidad y comunicársela a los demás.
Entonces hoy vamos a hablar de… De gramática no, pero sí de algunas otras herramientas súper útiles.
Maravillosas que sirven precisamente para eso, para entender mejor el mundo en el que nos movemos y poder entender mejor a los demás. Te estoy hablando de los modelos mentales. ¡Qué palabras!, ¿verdad?
Bueno, los modelos mentales son algo así como mapas de la realidad, mapas que nos ayudan a orientarnos en el mundo. No son verdades absolutas, importante, ¿sí?
Simplemente son pautas, guías en nuestro camino. Y lo bueno que tienen los mapas mentales, perdón, los modelos mentales, es que cuantos más acumulas, cuantos más incorporas a tu día a día, más preciso se va volviendo tu mapa.
Entonces, en los próximos episodios vamos a hablar de vez en cuando de modelos mentales y también de sus archienemigos, los sesgos cognitivos. Otro temazo.
Pero hoy empecemos con tres modelos mentales que yo trato de incorporar en mi día a día y que creo que te pueden ayudar a ti, tanto si eres estudiante o profe de español o sexador de pollos, te van a funcionar igual.
1. El principio de Pareto
Empezamos. Número 1: el principio de Pareto. El principio de Pareto también es conocido como principio 80/20. No confundir con el principio 6/7, que eso no lo entiende nadie, ¿vale?
El principio de Pareto viene a decir algo así como que el 20% de tus acciones generan el 80% de los resultados, mientras que el otro 80% de tus acciones pues genera muy poquitos, muy poquitos resultados.
Vamos, que no sirven para nada. Esto es un concepto importantísimo para entender muchas de las cosas que hacemos en nuestro día a día y cómo mejorarlas.
Te voy a poner un ejemplo: hace poco estuve hablando con César de Spanish Language Coach, quizás lo conoces. Estuve en su podcast y no sé cómo le terminé contando que desde hace tiempo duermo muy mal. Tengo serios problemas para conciliar el sueño y para dormir sin interrupción.
Y en todo este tiempo he probado absolutamente de todo. Tomo melatonina, magnesio o valeriana, uso tapones para dormir, hago ejercicios de respiración, meditación, he cambiado mis horas de entrenamiento, etcétera, etcétera. Lo he probado absolutamente todo.
Bueno, todo excepto acostarme más temprano o dejar de comer cacahuetes por las noches mientras veo Netflix como si fuera un chimpancé.
Y esto es algo súper común en nuestro día a día.
De hecho, muchos estudiantes me suelen decir cosas como que dedican muchísimo tiempo a practicar la gramática, pero que luego, a la hora de verdad, sienten que avanzan muy lento, o peor, que no son capaces de utilizarla en situaciones reales.
Y claro, ahí mi pregunta es: ¿a qué estás dedicando exactamente ese tiempo? Porque si lo único que haces es practicar con actividades mecánicas repetitivas, tratas de memorizar largas listas de texto, tratas de mantener tu racha infinita en Duolingo, pues todo eso son actividades que te van a ayudar, pero que tienen un muy bajo impacto en tus objetivos.
En cambio, si dedicaras más tiempo a tratar de entender cómo funcionan realmente esos conceptos gramaticales, si dedicaras tiempo a escuchar esas situaciones, esos conceptos en contextos reales, no en sus libros, sino en situaciones reales, si trataran de utilizarlos en situaciones del día a día, el impacto de su estudio sería muchísimo mayor.
En definitiva, el principio de Pareto nos ayuda a centrarnos en aquellas actividades que tienen más impacto en nuestros objetivos.
Porque la realidad es que es muy fácil dispersarnos. Y además, esas actividades que nos hacen sentir que avanzamos muchas veces son las que más nos frenan. Porque es muy fácil volcar casi toda nuestra energía, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo en esas pequeñas tareas improductivas.
Así que mi consejo es que vigiles eso o terminarás convertido en un chimpancé devora cacahuetes como yo. ¡Ja, ja, ja!
2. La exposición a la suerte
Y con esto nos vamos al segundo modelo mental: la exposición a la suerte.
Mira, si no conoces la idea de la exposición a la suerte o la superficie de suerte, te va a flipar.
La suerte es un fenómeno que no depende de nosotros, ¿no? Tú no puedes controlar tu suerte. Es decir, si entendemos la suerte como eventos aleatorios ajenos a nosotros, eso es incontrolable.
Pero entonces, ¿por qué hay gente que parece tener toda la suerte del mundo? No te hablo de ese vecino que ganó la lotería en 1997. Esos son eventos aislados. Te hablo más bien de ese tipo de personas a las que parece que siempre les va bien en la vida. O si nos vamos al terreno de aprender español, esas personas que siempre tienen montones de oportunidades de practicar español, que además son súper buenos, que aprenden con facilidad.
¿Por qué tienen tanta suerte? ¿Cómo podemos explicar la suerte si es un fenómeno inalterable?
Pues según el modelo mental de la superficie de suerte, lo que sí podemos modificar es nuestra exposición a la suerte. Ahora la pregunta es: ¿cómo modificamos nuestra exposición a la suerte? ¿Cómo nos convertimos en unos suertudos?
Te lo explico de una forma gráfica. Imagínate que tú eres un cuadrado y a tu alrededor está la suerte. La suerte son pequeñas esferas doradas que se mueven en todas direcciones, como la snitch de Harry Potter. ¿Cómo hacemos que la suerte nos impacte? ¿Cómo aumentamos nuestra exposición?
Pues haciendo más grande el cuadrado. Y como es un cuadrado, pues podemos aumentarlo en dos direcciones: en lo horizontal y en lo vertical. Pues la suerte funciona igual, se puede aumentar en dos direcciones.
Por un lado, haciendo más cosas, y por otro lado, comunicando a más personas lo que hacemos. Es decir, haciendo cosas y contando lo que hacemos.
Te voy a poner un ejemplo personal. Mira, hace años, cuando decidí ser profesor por mi cuenta, independiente, lo primero que hice fue crear montones de recursos y materiales para aprender español. Por un lado, porque me ayudaban a conseguir experiencia, a mejorar mi metodología, pero además sospechaba que era algo que tenía que hacer.
Pero no solo creé materiales, es que además también se lo dije a todo el mundo que podía. Lo compartía en mi blog, en redes sociales, publiqué decenas de vídeos, cientos de episodios de podcast, me autoinvité a programas de otros profesores y al cabo de un tiempo empezaron a pasar cosas curiosas.
Pues tuve la suerte de que me llamaran otros profes sin necesidad de autoinvitarme. También di charlas en eventos, colaboraciones y al final hasta terminé ganando el premio a Mejor Educador Digital de España. ¡Fíjate qué suerte! Oh, yeah.
Ahora, ¿cómo puedes aplicar esto a tu vida como estudiante de español?
Pues ya te lo he dicho: haciendo cosas y compartiéndolas con los demás. Es decir, está muy bien que estudies español, que practiques en tu casa, que veas vídeos, pero está todavía mejor que te expongas, que salgas a la calle a hablar, que escribas comentarios en publicaciones, que escribas en foros, que participes en comunidades de expats.
Si estás viviendo en un país hispanohablante, muévete, exponte y te garantizo que de repente empezarás a tener mucha suerte y aparecerán oportunidades que antes no imaginabas. Surgirán más conversaciones, más conexiones, más situaciones inesperadas. O dicho de otra manera, te volverás una suertuda.
3. El método Feynman
Y nos vamos al tercer modelo mental y último de hoy: el método Feynman.
No sé si conoces a Richard Feynman, pero era un físico teórico brillante que aportó un montón al campo de la mecánica cuántica, sea lo que sea eso. Y, de hecho, ganó el Premio Nobel, que a ver, no es el premio a Mejor Educador Digital de España, pero está bastante bien.
El caso es que el amigo Feynman también era conocido por su capacidad de explicar conceptos súper complejos de una forma sencilla y accesible. Y precisamente de esa obsesión por dejar las cosas súper claras nace la técnica o método Feynman, que dice lo siguiente: para comprobar que realmente entiendes algo, debes ser capaz de explicarlo con palabras sencillas.
O dicho de otra manera, si no eres capaz de explicarle eso a un niño de 12 años, significa que en el fondo no lo entiendes.
Lo maravilloso de esta técnica es que, por un lado, es un buen indicador de tu dominio de un tema que estés estudiando, pero por otro lado también es una fantástica técnica de estudio. Cuando explicas algo de una forma directa con palabras sencillas, estás procesándolo, estás interiorizando lo aprendido.
Mira, me acuerdo cuando estaba en el instituto, en bachiller, que a veces, antes de un examen, un compañero siempre me decía: “Oye, Borja, ¿me explicas un poco en tus palabras lo de la cueva de Platón, por ejemplo?”. Y yo encantadísimo de contárselo. No para ayudarle a aprobar, eso me daba igual, que hubiera estudiado, pero era una oportunidad estupenda de comprobar que yo mismo sabía esa teoría y también una oportunidad de practicarla e interiorizarla antes del examen.
Así que te recomiendo probarlo cuando estés estudiando algo nuevo en español o en cualquier otra materia.
Y aunque Feynman hablaba de poder explicárselo a un niño de 12 años, no es necesario que secuestres niños de 12 años para poder contárselo. También funciona con otras personas. Por ejemplo, puedes contárselo a tu pareja si tiene la paciencia suficiente, o también puedes grabarte o contárselo a ChatGPT.
Da igual, lo importante es que lo exteriorices, porque cuando cuentas algo con palabras simples no solo lo entiendes mejor, sino que te das cuenta muy rápido de si realmente lo entendías o si solo estabas repitiendo palabras como un loro.
Cierre
¡Ah, ah! Y eso es todo por hoy. Espero que te haya gustado este episodio porque tengo muchos otros modelos mentales que me encantaría compartir contigo.
Y de hecho te voy a pedir una cosa: si tienes tú algún modelo mental que te ayuda en tu día a día, por favor cuéntalo en los comentarios, y así juntos podremos ir mejorando poco a poco nuestra comprensión del mundo, del español y de la vida en general. ¡Qué profundo ha quedado!
Ah, y apúntate al newsletter, que ahí ya sabes que es donde comparto siempre todo lo mejor que tengo contigo.
Y ya está, nos escuchamos en el próximo episodio con el Gramatic?n.