10. Los verbos de cambio (y la calva de Heisenberg) | Podcast de español intermedio
Todos cambiamos. Si lo piensas, somos personas diferentes a lo largo de toda nuestra vida. Y eso está bien. Es algo bueno. Tienes que seguir avanzando siempre que recuerdes a todas las personas que has sido.
Doctor Who
Los verbos de cambio: por qué importan
Hola. ¿Qué tal? ¿Qué tal?
Soy Borja Odriozola y estás escuchando un nuevo episodio de Gramaticón, el podcast que emocionó a Steven Spielberg. Hoy hablaremos de los verbos de cambio. Sí, verbos en plural, porque en español, cuando una persona cambia, utilizamos un verbo u otro según el tipo de cambio que esté experimentando.
Y es que no es lo mismo un cambio emocional que, por ejemplo, que te aparezca un montón de tentáculos por la boca, como le pasó a Duna. Y claro, esta variedad de cambios vuelve locos a muchos estudiantes que tienen dudas sobre cuál es el verbo más adecuado para cada situación.
Aquí usamos hacerse o convertirse, volverse… Ya me entiendes.
En fin, que si tienes este tipo de dudas, tengo una noticia mala y dos buenas. Te lo cuento como un sándwich de noticias: buena, mala, buena.
La primera noticia buena es que hoy vas a aprender la mejor técnica que conozco para entender bien los verbos de cambio.
La mala es que no vamos a analizarlos uno por uno, porque eso sería un tostón monumental. Vale, este episodio no es exhaustivo sobre los verbos de cambio.
Y la tercera noticia, la otra buena noticia, es que si quieres ver la explicación básica de cada verbo, puedes descargar la página del Gramaticón que acompaña a este episodio. Eso sí, recuerda que la página desaparece cuando salga el próximo episodio, así que si estás escuchando esto en el año 2347, o dentro de dos semanas desde que grabo este episodio, será tarde y ya no tendrás acceso a la página. Pero tranqui, si te suscribes, al menos recibirás las siguientes…
Y eso era todo por ahora.
¿Preparado? ¿Preparada? Pues empezamos.
La mejor manera de entenderlos: historias y personajes
Normalmente decimos que hay siete verbos de cambio: ponerse, hacerse, volverse, convertirse, transformarse, quedarse y llegar a ser. No hace falta que tomes notas, lo tienes en la página del Gramaticón.
Como te decía, el caso es que puedes estudiar estos verbos, completar actividades sobre ellos, pero la mejor forma de entenderlos es, sin duda, viendo cómo funcionan en la práctica. Y para eso no hay nada mejor que contar una historia en concreto: la historia de una persona que sufra diferentes cambios a lo largo de su vida.
Por eso mi consejo es que pienses en historias muy conocidas en las que los personajes tengan algún tipo de viaje interior. Pueden ser personajes históricos o de la ficción.
Yo, en general, prefiero la ficción al trabajar los verbos de cambio en clase, porque, aparte de que soy bastante friki, los cambios suelen ser más espectaculares. Claro, no es lo mismo convertirte en presidente que convertirte en una rana.
Piensa en todos esos cambios que experimentan durante sus historias, tanto físicos como emocionales, de personalidad, de estatus. Es un terreno súper fértil para practicar estos verbos.
Te digo algunos personajes que funcionan muy bien. Puedes trabajar con Harry Potter, un niño huérfano, pobre, maltratado, que termina siendo un mago rico y famoso.
Lo de huérfano no cambia durante la historia, eso sí. O, si eres fan de Juego de Tronos, piensa en la Khaleesi, en Daenerys Targaryen. O piensa en Batman. Por cierto, tanto Batman como Daenerys también son huérfanos. A lo mejor es que los huérfanos son especialmente buenos para trabajar los verbos de cambio.
Si se te ocurre algún otro huérfano famoso que sea bueno para practicar estos verbos, me lo dejas en los comentarios.
Otra historia que me gusta mucho usar en clase es la de Mr. Scrooge, el de Cuento de Navidad. Ya sabes, un viejo avaro que es como muy mala persona, pero termina siendo muy bueno. Pues como te digo, es un gran ejemplo para hablar de cambios, especialmente en la personalidad. Pero es que en ese cuento también tienes un niño que se pone enfermo y, bueno, muchos elementos con los que puedes practicar todos los verbos de cambio.
Villanos trágicos: Darth Vader, Jekyll y Hyde, Harley Quinn y La mosca
Pero si hablamos de cambios en el mundo de la ficción, hay un tipo de personaje especialmente interesante: el villano trágico.
Es un personaje que al principio no es malo, pero que las circunstancias o sus debilidades personales lo han empujado a que se convierta en un monstruo.
Un ejemplo clásico es Darth Vader, que empieza siendo un Jedi muy bueno, muy bueno, pero termina siendo un Sith muy malo, muy malo. ¿Y por el camino? Pues vuelve asmático, se queda manco, se queda huérfano… Otro huérfano más. ¿Pero qué está pasando? En fin, que es un gran personaje para practicar los verbos de cambio.
Otros villanos trágicos con los que puedes practicar los verbos de cambio son el Dr. Jekyll y su alter ego, Mr. Hyde.
También puedes hablar del Dr. Frankenstein, que no se transforma en criatura, pero sí experimenta cambios muy severos en su personalidad. Se va volviendo medio loco.
Y, hablando de locos, también tenemos a la Dra. Harley Quinn, ya sabes, la novia del Joker, o, menos conocido pero también muy interesante para practicar los verbos de cambio, el Dr. Seth Brundle. ¿Que estarás pensando? ¿Quién es ese tipo? Pues es el señor que se transforma en mosca por accidente en la película La mosca.
Si no la has visto, te la recomiendo porque es un peliculón y, además, algo que me encanta es que ya no se hacen efectos especiales como los de los años 80. Esos efectos prácticos, precisamente para reflejar las transformaciones del protagonista, son espectaculares. Eso sí, no te recomiendo ver esta película mientras comes, porque hay algunas escenas que…
Walter White: cómo cambia un personaje
Bien, hemos hablado de algunas personas con las que puedes practicar los verbos de cambio, pero vamos a ver ejemplos con uno en particular. Y es que hablaremos de uno de los mejores villanos trágicos de este siglo. Te estoy hablando de Walter White, el protagonista de la serie Breaking Bad.
Si no la has visto, cuidado, que a partir de aquí hay algunos spoilers. Aunque has tenido muchos años para verla, también te digo.
En resumen, la historia de Walter White es la de un hombre que descubre que tiene cáncer, un cáncer terminal. ¿Y qué puedo hacer en el poco tiempo que me queda? A lo mejor puedo pasar más tiempo con la familia, o visitar las Islas Canarias, o ver jugar al Athletic de Bilbao. Pues no. El tipo lo que hace es ponerse a crear metanfetaminas. De este modo pretende ganar mucho dinero muy rápido para dejárselo a su familia cuando él ya no esté.
Sale mal. Bien, de eso trata la serie. Pero lo que nos interesa a nosotros ahora mismo es cómo afecta toda esta situación al amigo Walter y qué cambios personales experimenta. Empecemos por él.
¿Quién es Walter?
Walter es un químico brillante. Sí. De joven participa en la creación de una empresa que termina convirtiéndose en multimillonaria, pero él la abandona por razones que no vamos a analizar ahora. Después de eso, Walter se hace profesor de química, que ese es el punto en el que comienza la serie, con Walter ya como profe.
Aquí usamos el verbo de cambio hacerse, porque hablamos de un cambio de rol, en este caso de profesión, pero que podría ser de religión, de tribu urbana, de identidad social, para entendernos.
No es un cambio de su cuerpo ni de su personalidad. Cambia su papel en el mundo.
Durante años lleva una vida bastante normal. Da clases, corrige exámenes, etc. Hasta que un día todo cambia de forma repentina.
Un día, Walter se pone enfermo. Nota que tiene problemas para respirar, va al médico y, sorpresa, le diagnostican cáncer.
Aquí, si te fijas, he usado el verbo ponerse para hablar de un cambio físico superficial que, bueno, luego no es superficial porque resulta ser cáncer, pero cuando enfermas, cuando te sientes mal, hablamos de ponerse enfermo, de ponerse rojo, de ponerse pálido. Cambios que nos afectan en la superficie.
Por eso también lo podemos utilizar para emociones que vienen y van, como ponerse triste, ponerse contento, ponerse nervioso. Piensa en la parte más externa de tu yo. Para esa parte más superficial es que usamos el verbo ponerse.
Entonces, a partir de ese momento, su vida empieza a tomar un camino muy distinto. Walter decide entrar en el mundo criminal, fabricar drogas y ganar pasta muy rápido.
A medida que se adentra en ese mundo, Walter va cambiando por dentro. Se vuelve cada vez más frío, más calculador, más avaricioso, más egoísta.
Aquí hemos usado el verbo volverse para hablar de esos cambios internos, profundos, de la personalidad. No es como ponerse, que ocurre en la superficie. Esto ocurre dentro. No es algo que ocurra, además, en un momento, en un instante. Suele ser gradual.
El caso es que, con el tiempo, sus actividades ilegales crecen y los cadáveres que deja a su paso aumentan. Walter deja de ser un profesor desesperado y se convierte en un criminal muy poderoso bajo el alias de Heisenberg.
Aunque también podemos decir que se transforma en un monstruo. Aquí usamos convertirse en o transformarse en cuando hablamos de cambios drásticos, muy, muy importantes. Puede ser un cambio físico, si un príncipe se transforma en una rana, o si alguien cambia de estatus social de una forma drástica, como un profesor de instituto que de repente se convierte en un capo criminal superpoderoso. Es casi como si se convirtiera en otra persona distinta. Para eso utilizamos convertirse y transformarse.
Quedarse y llegar a ser: el final del recorrido
Bien, mientras ocurre todo esto, hay otra serie de cosas que le pasan al pobre Walter. Entre otras, que debido al tratamiento contra el cáncer, se queda calvo. Y a lo largo de la historia, también se queda solo. Se queda aislado de su familia y de las personas que lo querían.
Espera, porque estamos usando el verbo quedarse para quedarse calvo y también para quedarse solo. ¿Qué tiene en común?
Pues este suele ser el verbo más difícil de explicar, el de quedarse. Pero si lo piensas, no es tan raro. Mira, usamos quedarse para situaciones que llegan a nuestra vida, que no están bajo nuestro control y que nos afectan normalmente de una forma irreversible.
Por eso se utiliza mucho para cambios físicos drásticos, como quedarse tuerto, es decir, sin un ojo, o quedarse paralítico, o quedarse manco, sin una mano. También para cambios sociales, quedarse huérfano. Hemos hablado mucho de huérfanos en este episodio.
Quedarse solo: ocurre algo y, como resultado, pues te transformas, cambias. Para ese cambio, como te digo, usamos quedarse.
Finalmente, después de años tomando decisiones peligrosas, acumulando dinero, enemigos y poder, Walter llega a ser uno de los criminales más temidos del país.
Aquí usamos llegar a ser porque hablamos de un cambio que ocurre lentamente a lo largo del tiempo, después de muchos esfuerzos, muchas decisiones y, en el caso de Walter, de mucha sangre. Para eso utilizamos el verbo de cambio llegar a ser.
Y aunque ese no es el final de la historia de Walter White, mejor que eso lo descubras tú algún día. Sí es el final del episodio de hoy.
Si te ha gustado, compártelo con tus amigos, con tu familia, con tu perro, etc. Y si eres un villano trágico, este episodio va para ti.
Por favor, no me hagas daño.
Nos escuchamos en el próximo episodio con el Gramatic?n.