Episodio 169. Causalidad (con Lola Gamboa)
Lola Gamboa vuelve a Palabras con una idea que da mucho juego: causalidad.
Entre anécdotas, intuiciones y formación, la conversación va de las casualidades que parecen demasiado perfectas al trabajo real que hay detrás de un proyecto.
La palabra del episodio: causalidad
Borja:
Hola, hola, ¿qué tal?
Soy Borja Odriozola y estás escuchando un nuevo episodio de Palabras, el podcast sobre palabras.
Y hoy estoy supercontento porque me acompaña Lola Gamboa. Pero Lola, ¿quién eres?
Lola Gamboa:
Hola, Borja.
Bueno, no había salido mal, había salido bien y yo me he creído que había salido mal. Pero bueno, por eso he hecho la reacción.
Así, digamos, de manera muy sucinta y me ceñida la parte profesional, soy Lola, soy profesora de inglés jurídico desde 1999. También formo en lenguaje jurídico en español a traductores jurídicos y en los últimos años me he dedicado a acompañar a otras y otros profes de idiomas en su aventura digital.
Borja:
Estás en todas partes.
Bueno, creo que te has vendido poco, porque realmente eres la queen del español jurídico. Es como te conoce en el mundo de los profes, al menos todo el mundo habla de la queen, que me hace mucha gracia, me encanta.
Y bueno, este año hemos tenido la oportunidad de vernos, de charlar un poquito y la verdad es que siempre me hace mucha ilusión hablar contigo, Lola.
Y has traído una palabra que creo que es casualidad, la palabra que habías propuesto, puede ser.
Lola Gamboa:
No, no, casualidad no, causalidad. Causal. No es lo mismo.
Casuales, causales y sincronicidades
Borja:
No es lo mismo, yo pensaba que era un error, que me dijiste: ¿no?
Lola Gamboa:
No, no, no, no es ningún error.
Es una palabra que en realidad está bastante de moda, diría, o por lo menos a mí me llega mucho en los últimos tiempos, porque tiene que ver bastante con temas de energía, de si las cosas que nos pasan pasan por coincidencia casual o porque hay realmente algo detrás que hace que eso te ocurra por un motivo.
Entonces, está muy bien que la relacionemos con esta palabra con la que es muy fácil confundirla, que es casualidad.
De hecho, a veces ya me confundo yo al decirla, que estoy diciendo: esto me ha pasado por casualidad. Qué casualidad. Fíjate, me encontré a fulanito. Ostras, qué casualidad, en tal sitio, increíble.
La casualidad tiene esta cosa de que parece que es algo que a ti te extraña que haya ocurrido ese acontecimiento que no te esperabas.
Yo qué sé, yo estaba una vez en una plaza en Londres y me encuentro un amigo y digo: ¿cómo es posible? Qué casualidad.
Entonces, mucha gente te dice: no, las casualidades no existen, ¿verdad?
Es verdad y es alucinante.
Y hay algunos casos en los que… A ver, yo sí creo que existen casualidades cósmicas, que simplemente como que no hay una explicación más allá.
Yo también recuerdo una vez de encontrarme en Ámsterdam con un amigo alemán al que conocí en Siria. O sea, era como todo lo más improbable del mundo. Y nos vimos y nos quedamos como pasmaos, uno delante del otro, yo creo, como haciendo cálculos de: a ver, esto tiene que estar pasando por algo.
Y no sé si realmente pasa por algo o no. Pero también es muy interesante analizar eso y ver si realmente es una casualidad o qué factores puede haber que hayan llevado hasta ahí, o sea, ver si ha entrado la causalidad en este caso.
Borja:
¿Y cuáles?
Justamente ayer, un poco documentándome sobre la palabra causalidad y las sincronicidades, porque tienen una vinculación, me encuentro un artículo en el que hablaba del actor de El silencio de los corderos.
Anthony Hopkins, este.
Él se estaba preparando para una nueva película que estaba basada en un libro y quiso leerse ese libro. Bueno, pues el hombre fue a preparar mejor el personaje, fue a varias librerías, no había manera de conseguirlo, estaba descatalogado.
Total, que va al metro —yo no me imagino a Anthony Hopkins en el metro— y entonces un señor se levanta, se sale del metro y se deja el libro, se lo olvida.
Entonces, Anthony Hopkins lo coge y es el libro.
Y entonces, años más tarde o un tiempo más tarde, está hablando con el autor y le cuenta la anécdota, y el autor se queda flipado y le dice: ostras, ese libro era mío, se lo había prestado a un amigo. Mi amigo lo perdió en el metro.
O sea, esto es así. ¿Qué dices?
Esto es como rizando el rizo de lo que es algo así como una sincronicidad, esta idea de que parece como demasiado mágico para ser verdad, porque incluso lo lees y dices: venga ya, hombre, esto no me lo puedo creer.
Y no sé si tú has experimentado alguna vez algo así, más allá de eso, de encontrarte un amigo en un entorno, en un contexto poco habitual y tal.
Lola Gamboa:
Hay una pareja en Málaga que nos hemos encontrado en viajes, pero esto no puede ser cierto. Es decir, Alex se los ha encontrado, nos los hemos encontrado en Marruecos, Alex se los ha encontrado en Irlanda, otro amigo nuestro del mismo grupo se los ha encontrado en Sri Lanka.
O sea, es como: oye, ¿pero qué pasa aquí? O sea, el mismo entorno de gente, porque somos los que viajamos juntos, nos los hemos ido encontrando en distintos sitios.
Entonces, es supercurioso.
Y yo, por ejemplo, cuento también la anécdota de cómo conocí a mi pareja. Yo ese día había quedado con otra persona que al final no pudo venir, con otro chico. Yo estaba recién empezando a estar en el mercado después de dos años de no querer saber nada de estar en pareja.
Y entonces este chico al final no pudo porque estaba lesionado y tal y cual. Entonces yo me iba a marchar a casa y digo: venga, tengo que coger el coche. Y pasamos por un bar que me encanta, en Málaga, que se llamaba La Tranca.
Y le digo a mi amiga: vamos, una última. Y dije: bueno, a ver, tú sabrás, porque tú eres la que se quiere marchar. Y digo: no, yo no me quiero marchar. A ver, yo me tengo que marchar porque no quiero beber, porque voy a coger el coche. Pero venga, un vinito. Venga, un vinito en La Tranca.
Y estamos en La Tranca y ahí conocí a Alex, con el que actualmente llevo ocho o nueve años.
Entonces, ahí está la idea de: ¿esto fue casualidad o hay una causalidad? Es decir, ¿estaba Alex predestinado?, ¿estábamos predestinados el uno al otro?
Entonces, aquí se puede despertar todo un debate que va mucho más allá de lo así como New Age.
En física es un concepto totalmente… todo lo que es la mecánica cuántica y tal, es un concepto que se baraja.
Y de hecho, me gustan autores potentes, como por ejemplo Carl Jung, que creo que es el que habló por primera vez de las sincronicidades.
O sea, una sincronicidad tiene que ver con que algo exterior coincide con algo tuyo interior.
Entonces, según Jung, digamos que nosotros generamos —esto ahora que está muy de moda con todo el tema de la manifestación y todo esto—, pero Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en un determinado momento ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes.
Entonces, también hay aquí un premio Nobel de Física que se llamaba Pauli, que pensaba que las sincronicidades eran una de las expresiones de lo que es el universo, el Unus Mundi, la realidad unificada.
Y esto ya es un poquito más contundente que decir que va más allá de una conversación graciosa, sino que dentro del ámbito de la física cuántica y tal es un concepto que se baraja.
Es flipante.
Cuando haces cosas, pasan cosas
Borja:
Y perdona, yo estoy todavía intentando procesar lo de Anthony Hopkins, que me parece una locura.
Pero también creo —estoy pensando en factores conectados con estas sincronicidades y con la causalidad y ese efecto guau— que también en parte hay una trampa en nuestro cerebro que hace que estamos constantemente procesando montones de información, montones de información, pero solo nos damos cuenta de unas poquitas.
Pero en el momento en que tu atención se empieza a centrar en algo nuevo, a mí me pasa recientemente con un autor de ficción que me está encantando, que obviamente lleva 20 años en el mercado; para mí es nuevo, porque mi cabeza es nueva y ahora estoy viendo constantemente cosas sobre él.
Y de repente me escribió una amiga: oye, ¿sabes que va a venir este tío a no sé qué ciudad de España el año que viene? ¿Y por qué me estás hablando de este autor de repente?
Y de repente todo parece casualidad cuando realmente tú estás conectado con ese entorno, igual como comentabas.
Eso no sé si se llama el sesgo cognitivo o algo así.
Lola Gamboa:
Eso es como cuando estás embarazada y solo ves embarazadas.
Borja:
Exacto.
A mí me pasa con las canas, bajo la que digo: pero es que solo veo mujeres canosas por doquier, que es verdad que ha habido un incremento desde la pandemia y tal.
No sé si escuchas a Scooby ladrando, a mi perro.
Lola Gamboa:
Justo cuando has dicho ladrando he escuchado un ladrido, pero muy amortiguado de fondo.
Ahí tenéis a Scooby, que a él siempre le gusta hacer apariciones en los podcasts.
Ojalá tengamos esa suerte y Scooby se pase por aquí.
Y este término de causalidad y todo este concepto que suena tan místico, tan metafísico, a mí me gusta una frase bastante más aterrizada, no sé si has oído tú, que es lo de que cuando haces cosas, pasan cosas.
Borja:
Es cierto, me lleva a conectarlo con otra que escuché el otro día, que la acción genera motivación.
Sí, yo creo que estar en la palestra hace que pasen cosas. Es que si tú estás en tu casa, en tu sillón y no haces nada, no vas a traer el mismo nivel de…
Y la otra cosa es que si estás ahí fuera…
Claro, cuando has mencionado lo de tu pareja, que la conociste, que no sabías si era como el destino, si era causalidad, digo: bueno, lo que está claro es que si te hubieras quedado en casa ese día o no hubieras decidido seguir, ahí no habría pasado nada.
Que creo que también eso, no sé si te pasa a ti, pero a mí me pasa, por ejemplo, con mi proyecto, que de repente tengo oportunidades o pasan cosas que parecen por la suerte, y muchas creo que lo son, pero que también a medida que vas haciendo más cosas, que te expones, que de repente…, tú te dices: bueno, voy a probar esto, voy a probar lo otro, voy a trabajar esta relación, voy a conocer gente… de repente te empiezan a llegar cosas, que a veces parece casi el destino, pero es algo más.
Lola Gamboa:
Sin duda, eso es así.
Estoy empezando a acordarme de… yo soy muy fan de los programas de talent, de voz, que me flipa que alguien que está en su casa y que nunca ha cantado de repente se ponga delante de un escenario, y tiene que ver mucho con el coaching y la mentorización, ver cómo estas personas pasan de eso, de estar cantando en la ducha a estar en un programa de máxima audiencia.
Estoy recordando algo que le dijo uno de los coaches a uno de los chicos y tenía que ver con eso, con el hecho de estar ahí, de estar moviéndote, de oye, estás poniendo tu energía también.
O sea, que estar en casa es cómodo y lo otro puede ser incómodo. Y supone salir a la palestra, salir allá a ser valorado, a ser valorada.
Entonces, bueno, pues está bien que tenga premio, el premio de que te pasen cosas, que atraigas cosas interesantes porque estás sonando, porque estás ahí.
Yo no soy muy mística. O sea, estoy evolucionando a muy espiritual, pero no soy muy mística y nunca he sabido mucho de estas cosas.
Pero, por ejemplo, con el tema de Álex, una cosa… es verdad que el cerebro produce muchísimos pensamientos, entonces no te debe extrañar que un día te produce un pensamiento y digas: ¿cómo se me ha ocurrido? Bueno, es uno de tantos pensamientos que has generado hoy.
Pero cuando yo conocí a Álex, él al día siguiente me mandó un mensaje que yo no me lo esperaba, porque yo ni le había dado mi… vamos, que no me lo esperaba. Yo le daba el teléfono a una amiga suya.
Y entonces veo el mensaje y mi cerebro produce un mensaje. Me dice: tu marido es irlandés. O sea, flipo.
Te lo juro, Álex es irlandés.
Me estaba imaginando ahora lo que has dicho, pero guau.
Pero dices: vamos a ver. Que además a mí cuando yo vi el mensaje a mí ni me interesó y dije: uf, qué pereza. O sea, tú fíjate, me fue: ¡uf!, qué pereza.
Y de repente hace mi cerebro: ¡pur!, tu marido, ¿de dónde es?
Yo no le hice más caso, pero lo cuento porque es como: oye, qué cosa más rara de pensamiento, que realmente el cerebro lo dice… A mí se me quedó muy raro, constantemente.
Voy a cerrar la puerta para que no nos escuchen.
Pero bueno, ahí está un poco… dejo abierta la puerta a que realmente es una explicación muy bonita. Es decir, es que estábamos predestinados, en una explicación muy romántica, muy bonita, así que no la quiero descartar. Preciosa, la verdad.
El trabajo detrás de los resultados
Borja:
Y mira, con lo que mencionabas también de los talents, de voz, que también es bonito la idea de esa persona que había estado igual en su casa cantando en la ducha y de repente triunfa.
Pero también al mismo tiempo creo que la gente que suele tener éxito en lo suyo, que es muy buena, también tenemos a veces como un sesgo de pensar que se debe a la suerte, que es la casualidad que esa persona de repente haya llegado donde está.
Pero lo que muchas veces no se ve es lo que ha estado trabajando esa persona durante muchos años o que en la mayoría de casos igual se ha presentado a 100 castings, uno detrás de otro, uno detrás de otro. Y gracias a eso es que en el casting 101 es cuando de repente ocurre algo de verdad, que creo que también es causalidad.
Lola Gamboa:
Totalmente.
A mí me ha pasado esto de toda la vida, porque yo he sido muy empollona, yo estudiaba muchísimo, empollaba muchísimo.
Y la gente es como: la selectividad para ti, facilísimo, porque eres estudiosa. No te equivoques, o sea, que es que yo estudio mucho.
Igual, el posible, si se le puede llamar éxito de mi propio proyecto personal como profe, tiene que ver con que me lo he currado mucho. No ha ocurrido porque sí. Ahora precisamente estoy con el lanzamiento de un curso, que vamos a comentar brevemente, si quieres, que es Transforma.
Y ayer escribí una newsletter en la que yo explicaba que yo también di un primer paso. Esto no lo he montado de cero. Las cosas no ocurren así, son fruto de ese paso a paso, de ese trabajo de hormiguita.
Y claro, la gente a lo mejor ve prácticamente el resultado final, de dónde has llegado ya. Que yo empecé hace veintitantos años, vamos a ver.
O sea, que yo creo que con 50, que acabo de cumplir, yo empiezo a estar en un lugar, pero donde ha habido ese camino labrado de hormiguita, de poco a poco, que ha sido muy disfrutable, pero hay que andarlo.
Borja:
Claro, esa es toda la parte que no se percibe de un proyecto y creo que a todos nos pasa.
Comentábamos antes de empezar a grabar que cuando alguien arranca con su proyecto solo puede ver ciertos aspectos, puede ver la cara de un negocio y que muchas veces es lo que se copia.
Y todo lo que hay detrás, todo ese aprendizaje… ese es un mensaje que tú tienes, con el que cargas y que estás compartiendo, además, a través de tus formaciones, porque me parece que tienes más de 20 cursos creados, ¿no?
Lola Gamboa:
Sí, más.
Es que yo siempre di clases, siempre di cursos. Yo no daba clases de decir me contrata ni doy clases a una persona, sino que siempre di cursos.
Entonces, no solo ahora digital, o sea, ahora desde 2016, que es cuando yo me pasé integralmente a lo digital, sino desde eso, desde 1999, que lo primero que yo vendí fue un curso de inglés jurídico.
Entonces, claro, son muchas cosas que he ido creando.
Y siempre he estado acostumbrada a hacer eso, a crear cursos específicos para la gente a la que yo me dirijo.
Creo que eres la primera profe que conozco que no empezó desde las clases sincrónicas uno a uno o en grupo, sino que fuiste desde el principio a este tipo de formaciones.
Me acabas de hacer recordar que yo en el instituto daba clases particulares a mi hermana y a mi amiga Zahara, ¿sabes? O sea que me acabo de dar cuenta.
Borja:
No les grababas vídeos, ¿no?
Lola Gamboa:
No, me acabo de dar cuenta.
Yo siempre digo: yo nunca he dado particulares, pero claro, estamos hablando de eso, de que yo en el instituto me ganaba unos eurillos, unas, en ese momento, dando clases particulares a mi hermana y a Zahara.
Pero no, lo que es profesionalmente, siempre empecé con cursos, porque yo esta idea del inglés jurídico no se me ocurrió a mí.
Yo fui a un curso de inglés jurídico y cuando yo estaba aprendiendo dije: si esto lo puedo hacer yo.
Entonces, yo monté mi propio curso de inglés jurídico y empecé a llamar a las puertas de escuelas de práctica jurídica para ver quién me lo compraba.
O sea, que ese fue el inicio de todo.
Borja:
Tocando puertas, literalmente.
Lola Gamboa:
Totalmente, vamos. Porque cuando haces cosas, pasan cosas. Ahí está.
Qué es Transforma y para quién es
Borja:
Hay una última frase que quería comentar contigo antes de hablar de esta formación tan chula que estás ahora con el sexto lanzamiento, me parece, de Transforma.
Que no sé si has escuchado, que también me gusta mucho, y es: correlación no implica causalidad.
Lola Gamboa:
Esta tendría yo que analizármela. Me la tendría que analizar, sí.
Esta la he escuchado alguna vez, que es un poco como densa, tal, y el ejemplo que daban, porque esto lo he escuchado en el mundo de la salud, y el ejemplo es un poco raro, que decían que en verano, por ejemplo, hay dos datos que son paralelos, que es el número de niños ahogados y las ventas de helados.
Entonces, si tú ves esos dos datos, dices: no tiene nada que ver, pero ojo, los dos aumentan justo en verano.
Pero al final hay un factor externo que es que en verano hace más calor y, por lo tanto, más gente va al agua, más gente se ahoga y, al mismo tiempo, más gente consume helado.
Entonces, que a veces es muy peligroso cuando vemos dos datos que tendemos a conectarlos, pero luego realmente no hay una causa.
Y te lo decía, dando toda esta giribuerta, porque creo que nos pasa mucho, por ejemplo, a los profes, también a estudiantes, que imitamos aspectos de lo que vemos que le funciona a otros, pero sin tener un criterio.
Le ves que a esta persona le va bien, entonces parece que tiene una web muy bonita o que usa no sé qué colores: la clave igual está en los colores. O que porque la clave está en esto otro, pero no tenemos ni idea porque no sabemos qué es lo que está generando la causalidad de por qué a esa persona le va bien.
Lola Gamboa:
Sí, eso pasa sobre todo con el tema de las redes sociales.
La cantidad de tiempo que invierten muchas y muchos profesores en redes sociales porque piensan que es lo que hay que hacer.
Yo no uso las redes sociales, por ejemplo, para posicionarme ni para vender, y no las voy a usar. Una cosa es que de vez en cuando publique algo, pero no es el canal.
Y yo creo que tiene que ver con eso, con esa… bueno, es una falta de análisis, en definitiva, es una falta de análisis y una falta de autoanálisis y de formación.
Es decir, para mí, personalmente, lo que me funcionó, lo que marcó un antes y un después, fue hacerme consciente de que yo no tenía ni idea de vender y que me tenía que formar en esto.
Entonces, hice un curso de marketing por 2016, que es donde todo mi negocio vira profundamente.
Y por tanto, si vira mi negocio, vira mi vida personal, porque eso me ha permitido construir otro tipo, otro modelo.
Pero ha sido a partir de primero hacerme consciente yo de que me hacía falta esa formación, que no podía ir dando palos de ciego.
Somos profesores, formamos a otras personas, entendemos que para esas personas la formación es importante. Porque la formación no es importante para nosotros. Nosotras, nosotros también somos novatas en otras cosas.
Entonces, una inversión en ese aspecto, porque es una inversión, no es un gasto.
Borja:
Creo que… vamos, lo que creo no, es que yo os doy el ejemplo perfecto de esto, y me imagino que será tu caso también.
Como cuando has invertido en ti, algo ha cambiado. Y esto tampoco es casual.
Es que me identifico muchísimo con lo que estás contando.
Y a ver, salvando las distancias, porque mi negocio es pequeñito, tal, pero para mí fue un punto de inflexión cuando empecé a invertir en aprender a vender, que al final no es más que aprender a mostrar de una forma atractiva lo que tú estás ofreciendo, de una forma que interese realmente a quien va dirigido.
Y antes de eso, yo cuando empecé veía que todo el mundo estaba en ese momento con sus grupos de Facebook, pues habrá que tener un grupo de Facebook o páginas, no recuerdo ni lo que era. Debe de ser eso lo que funciona para conseguir estudiantes o para conseguir vender.
Y nada, hasta que empiezas a formar un criterio aprendiendo de estrategia, de marketing, de esas áreas que a veces nos incomoda como profes, al empezar como: pero yo soy profe y yo no me dedico a eso.
No, mira, en el momento en que tú tienes un negocio unipersonal, tienes que aprender ciertas habilidades, te guste o no.
Y además, luego lo normal es que te termine gustando.
Lola Gamboa:
Nos cuesta mucho presentar lo que hacemos, hablar bien de nosotras y de nosotros mismos.
Es decir, confiar en tu producto es lo primero que tienes que aprender y luego tienes que aprender, o es conveniente, a presentarlo y a posicionarte y a sacar lo de valor que tú tienes, aquello que te hace específico, diferente y que va a conectar con las personas con las que conecta tu mensaje.
Yo, en la parte de mentorización, conecto mucho con mujeres, sobre todo de una determinada edad, que es decir, mi propio perfil. Son mujeres que llevan una trayectoria en general profesional ya extensa, mujeres docentes, profesoras de idiomas con una larga trayectoria y que ya quieren un cambio a mejor, o sea, no tienen ganas de seguir yendo a dar clase aquí, allá, este alumno a tal hora, el sábado por la mañana, el domingo por la tarde, entonces quieren hacer un cambio de vida.
Entonces, hay una conexión ahí con un perfil.
Y no sé, ¿tú con quién conectas, Borja?
Borja:
Yo conecto, curiosamente, también con mujeres, tanto profes, porque yo al final me muevo tanto ayudando a profes como a estudiantes.
Y normalmente suelen ser mujeres, tanto profes como estudiantes, también de en torno a 40 y bastantes, 50 y pico años. Y son dos perfiles un poco distintos de perfil de estudiante, pero en el caso de profes también coincide bastante, coincide bastante que son profes que tienen una trayectoria enorme, que tienen mucho conocimiento, pero que están buscando sacarle más provecho o que buscan hacer cosas un poquito diferentes a lo que llevaban haciendo.
Y como estoy seguro de que hay bastante gente ahí ahora mismo poniendo la oreja y diciendo: qué interesante lo que cuenta Lola, ¿podéis contar un poquito lo que van a encontrarse con el curso Transforma? Porque voy a dejar el enlace aquí abajo.
Lola Gamboa:
Vale, gracias.
A ver, Transforma es mi propio curso en vídeo para profesores de idiomas que quieren crear cursos asíncronos, es decir, que quieren dejar de estar vendiendo sus horas en directo, o quieren implementar sus clases en directo con otras formaciones, lo cual puede ser una puerta abierta a otro modelo de negocio. Ya cada uno con eso puede hacer lo que estime.
Entonces, la verdad es que es un curso que es la sexta edición, efectivamente, que ha funcionado hasta ahora muy bien, tiene muy buena acogida. Yo estoy personalmente muy orgullosa del curso y el objetivo es acompañar a las y los profes que se apunten a crear esas primeras formaciones, porque una de las cosas que ellos tienen que hacer cuando quieren entrar es un cuestionario.
En el cuestionario yo les hago una serie de preguntas y una de ellas es: ¿qué te ha impedido hacer esto hasta ahora?
Y la mayor parte de estas profes —y voy a hablar en femenino porque si hay un chico, es de milagro— es no saber por dónde empezar. No saber por dónde empezar.
Entonces, claro, es llamativo porque son profes que tienen experiencia docente, pero la parte tecnológica les bloquea.
Entonces, no me extraña lo que tú me estabas diciendo de que también tu público es femenino, uno, porque para empezar, el mundo de los idiomas es un mundo muy femenino. Es así.
Yo he dado clase a traductoras y traductores muchos años y el día que aparecía un traductor hombre era una fiesta, y siempre se ha dicho que en las cosas se traducía. Cuando hacemos eventos online de profes vemos un montón de mujeres y como dos cabezas calvas, como de repente en todo el mosaico de caras.
Es verdad.
Y luego también hay una cuestión que, claro, al ser una granja de edad X, a lo mejor la parte tecnológica se hace más bola en cierta edad. Yo soy muy tecnológica, pero creo que no es muy habitual en alguien de mi generación, digamos. Yo tengo 50.
Entonces, ¿qué pasa? Que profes, a lo mejor más noveles, si ya han sabido posicionarse en la parte técnica, entonces sois los que estáis ayudando en ciertos aspectos a esas profes que tienen más experiencia, que de eso no les vais a enseñar, estáis ayudándoles en la parte tecnológica, como también puedo hacer yo con varios de mis cursos.
Entonces, Transforma es un acompañamiento, es un curso en vídeo, que pretende ser transformador a su vez, porque a mí me parece muy interesante provocar en las personas que se apunten esa sensación de decir: ostras, es que esto funciona.
Entonces, si me está funcionando a mí como estudiante, como alumna en este caso, ¿por qué no voy a ser yo capaz de crear un curso transformador para mis estudiantes? Que fue lo que me pasó a mí.
Yo en 2016, cuando me formé en marketing, hago un curso 100% en vídeo, que en aquel entonces, es decir, en 2016, valía 1200 €, que para mí eso era una pasta, o sea, ahora mismo 1200, pero en aquel momento era una locura.
Y yo flipé con el curso. Yo me acuerdo de que cada clase en vídeo, que duraba como mucho 30 minutos, yo después no podía, o sea, era como: no voy a poder dormir esta noche, la cantidad de información.
Y el efecto de las buenas formaciones, que te abren la cabeza.
Sí, qué haces, Dios mío, o sea, qué he estado haciendo hasta ahora. Entonces te das cuenta del potencial que eso tiene y te pones supernerviosa y espitada.
Pues yo, eso no solo fue lo que aprendí, sino el clic que hizo en mi cabeza el que una formación en vídeo fuera capaz de cambiarme la percepción tanto.
Es decir, esto es válido, o sea, no: yo soy muy profe, yo con mi pizarra, mis alumnos; no, no, no, no.
PDFs, vamos a ver, impresos. Que sean cosas que diga: hostia, ha merecido la pena comprármelo, es que ha sido la bomba, he aprendido muchísimo y tal.
Entonces, me encanta ver qué pasa, porque de hecho es lo que suelen decir las personas que hacen Transforma: es que Transforma es transformador.
Es decir, si tú como estudiante vives esa experiencia, te haces consciente de que tú puedes causar esa experiencia en tus estudiantes.
Es decir, que un curso en vídeo, un curso en audio, puede ser muy bueno, puedes dar calidad.
Entonces, bueno, pues ese es el objetivo.
Un cierre con regalo y otra pregunta a bocajarro
Borja:
Qué importante es eso, Lola, con las formaciones, porque es verdad que hay muchas que tienen mucho conocimiento, son densas, pero esas en las que de repente la cabeza te hace un clic, que dices: puf, esto ya no lo voy a…, es imposible desaprender esto.
Y pasas a ser consciente de la importancia de algo clave; es que cambia todo.
Y yo leyendo la página de este curso de Transforma es que estaba pensando: joder, ¿cómo habrían cambiado muchas cosas si hubiera descubierto esto hace…? Lo digo totalmente en serio.
En 2015, cuando empecé a dar clases, que iba perdidísimo con lo de empezar a trabajar por mi cuenta, es que si hubiera existido eso, todavía no lo habías lanzado, pero si hubiera caído en mis manos algo así, es que habría pagado lo que sea, porque me habría adelantado un montón el camino.
Lola Gamboa:
De hecho, una de las personas que me ha escrito, como he hecho una lista de espera, una lista prioritaria, entonces ahora mismo estoy simplemente ofreciendo esta lista prioritaria… esta chica me ha respondido y me decía que su problema era que ella llevaba poco tiempo, que realmente había hecho el típico cambio vital en el que te haces profe de español, que te haces profe de tu propio idioma, que lo estaba flipando, que lo estaba disfrutando muchísimo y que tenía un poco la cosa de decir: a lo mejor no es mi momento todavía de meterme a crear una formación, porque además tengo mucho síndrome de impostora.
Y entonces, claro, mi respuesta era: uno, síndrome de impostora, porque realmente estás pretendiendo estar donde no estás y lo bonito es que tú estás donde tú estás, que tú eres todavía profe novata y que como profe novata tienes una ilusión brutal que a lo mejor otra profe, otro profe que lleve más años no la tiene tanta o no la tiene tan ahí, tan a flor de piel.
Y segundo, ojalá. Lo que yo pensé fue justo lo que te había dicho: ojalá cuando yo empecé yo hubiera podido hacer una formación como esta, porque siempre siento que hubiera ido mucho más rápido.
Ahora, ir más es cuestionable si es bueno o no, pero desde luego te va a abrir una puerta a otras ideas, a por dónde tú quieres construir este camino que has empezado a construir.
Entonces, ahí está. Es un curso realmente que pienso que va a traer a profes que tengan más experiencia en general, pero que también está abierto a personas que quieran empezar y empezar pisando fuerte.
Y también ahora estoy pensando en estudiantes que estén escuchando este episodio diciendo: pero esto que están contando al final a mí no me sirve.
Pues mira, estudiante, sí te sirve, porque este episodio se lo vas a recomendar a tu profe para que empiece a hacer formaciones que le pueda beneficiar.
Porque al final también es lo que mencionabas, que tú cuando aprendes a crear formaciones, de alguna manera a ofrecer a otros, mejor lo que tienes que ofrecer es que estás haciendo un favor a todo el mundo.
Entonces, si este episodio lo escucha un estudiante y puede pasárselo a su profe para dar, no sé qué, si cree que puede beneficiarle y ponerse a crear ese tipo de formaciones, todos van a salir ganando.
Borja:
Claro, por el bien común, ahí ganamos todos.
Este episodio no ha sido por casualidad.
Lola Gamboa:
No ha sido por casualidad, es verdad.
Hay una causalidad detrás.
Borja:
Es verdad.
Y, por ejemplo, eso pasa mucho para las entrevistas, que yo quería contar la anécdota de que yo cuando empecé con el tema de visibilidad, que estaba cansado de las redes sociales porque no me gustan, dije: yo lo que quiero es aparecer en entrevistas de otras personas y en vez de quedarme esperando: ya tocarán en mi puerta algún día, lo que hice fue empezar a contactar con gente: oye, mira, que tengo esto que ofrecer, ¿te interesa que hable de eso a tu audiencia?
Y empiezas a tocar puertas y empiezas a tocar puertas, y luego ya como de casualidad te empieza a contactar la gente también para aparecer en tu espacio o para traerte.
Es mucho más fácil que haya casualidades cuando hay causalidades antes.
Y son todas bonitas, pues es maravilloso.
Así que…
Borja:
Bueno, antes de que nos despidamos, Lola, toca la pregunta a bocajarro.
Lola Gamboa:
A ver.
Y la pregunta a bocajarro, que nos ha dejado la anterior invitada, es: ¿qué es lo más raro o asqueroso que has comido?
¿O asqueroso que he comido? Ostras.
A ver qué pienso, porque se me ocurre… no se me ocurre nada. ¡Ay, Dios mío! Qué pregunta más complicada.
Mira que he viajado.
A ver, estoy intentando tirar de algún viaje en donde haya una comida que no sea habitual para nosotros.
Mira, solo ahora mismo me puede venir a la cabeza el anticucho.
El anticucho es un plato peruano.
A mí no me resulta asqueroso, pero las personas que me lo dieron a comer pensaron que a mí me podría parecer asqueroso. Entonces, no me dijeron.
Yo llegué a comer, estaba toda mi familia, mi cuñada es peruana, habían pedido comida y entonces hay una brocheta.
Entonces, yo como la brocheta y no me quieren decir qué es: era corazón.
Pero fíjate, ellos piensan que si me hubieran dicho que era corazón, yo hubiera dicho que no. No sabiendo que era corazón, era un trocito de carne y está, por cierto, muy curioso.
¿De qué animal? Porque yo creo que es de vaca.
A mí me encanta el corazón de vaca, así que no me alarmo ni nada.
A mí en general las vísceras me gustan, no tengo problemas. Es verdad que tienen este punto gelatinoso, lamioso, que puede resultar…
Aunque el corazón no tanto, el corazón es duro. Es durito.
Y luego es curioso porque en general la cocina peruana cocina muy bien las vísceras, porque en la cocina peruana está la cocina africana, o sea, de los esclavos que llevaron a Perú.
En Perú está la cocina japonesa, la criolla y la africana, si no me equivoco. La fusión de las tres es la cocina peruana, diría.
Y si algún profe, algún estudiante me quiere corregir, no hay problema, que no estoy hablando de primera mano, pero esto es lo que yo conozco.
Entonces, ellos las aderezan muy bien porque a los esclavos les daban las vísceras, lo que los demás no querían.
Entonces, la gente africana adereza muy bien las vísceras en Perú.
Y entonces, de hecho, un cocinero africano es supervalorado y sabes que vas a comer de lujo.
Me encanta. Tomo nota del plato ese y me he acordado de que cuando vivía en Nicaragua, de vez en cuando comía corazón, que yo no había probado nunca y me gustó, y de vez en cuando íbamos ahí al mercado, comprábamos.
Y cuando luego nos volvimos a vivir a España mi pareja y yo, recuerdo ir a la carnicería de mi pueblo, de preguntarles si tenían corazón.
Yo creo que se pensaron que íbamos a hacer algún ritual satánico, alguna… o sea, como corazón de vaca, ¿qué dices? No es tan común.
Bueno, pues un placer hablar contigo.
Y una cosa que se me olvidaba, que en el enlace que tenéis abajo del curso, de todas formas, si lo compráis a través de ahí, yo quería dejar también un regalito y habrá un curso que tengo creado que es de escritura persuasiva para profes y que viene incluido si compráis la formación desde ese enlace.
Y nada, con eso, Lola, un placer hablar contigo.
Estás invitadísima a venir cuando quieras a traer otras palabras sesudas y profundas, ¿o no?
Lola Gamboa:
Tengo alguna pensada ya, no te creas. Cuando estaba yo: ¡uy!, me voy a haber propuesto esta tal… tengo ahí alguna en la recámara, así que nada, de todo, invitación encantada.
Borja:
Nos vemos pronto, Lola.
Un abrazo.
Lola Gamboa:
Un abrazo. Gracias, Borja.
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